Creo que fue Bill Gates quien dijo que «Si no estás en internet, no existes» o algo similar. Es una máxima aceptada por todos pero, ahora ya, hay que afinar más, porque puedes estar en internet y que no te sirva de nada o, lo que es peor, que sea contraproducente para tu empresa. Hay mil formas de diseñar una web y lo primero que se necesita saber es qué función va a desempeñar esa página.

Antes de entrar en materia, un inciso. Aunque lo correcto sería decir un sitio web, que se compone de un número determinado de páginas web internas, hablaremos, en confianza, de páginas web, ya que es sobradamente aceptado y conocido su significado.

¿Para qué quiero hacer una web?

Esa es, diría yo, la primera pregunta que se debes hacerte como cliente y también como diseñador. O bien, ¿Para qué va a servir esta página web?.

Podremos hacer una página de empresa o personal, para tener presencia y que nos puedan encontrar. Podemos crear el espacio online de nuestra empresa como una web estática y sencilla, con las secciones típicas y necesarias de estos somos nosotros y ésto es lo que hacemos, cómo lo hacemos o qué vendemos. Podríamos crear un catálogo o llegar a realizar una tienda, un directorio o una revista. Pero todo lo sabremos y obraremos en consecuencia, después de preguntarnos ¿Para qué? o de lo contrario nos quedaremos cortos, nos pasaremos de largo o haremos una chapuza y, de eso, internet está lleno.

¿Cómo debe estar hecha una web?

El webmaster o la agencia de diseño, es quien debe orientar a la empresa sobre la forma de hacerla, sobre los modelos, la tecnología y su diseño. La empresa es quien conoce sus necesidades y también sus posibilidades.

Si la página es presencial, porque sólo se desea que el visitante conozca los datos de localización, contacto y la información de la empresa, el diseño será de una forma, la tecnología, también. Si la página va a tener contenidos activos, de otra. Dentro de éste modelo último, si la empresa va a emplear a un trabajador para actualizar dichos contenidos, o bien los realizará el propio webmaster, también hará que varíe el formato. Si el trabajador tiene conocimientos o no, también será importante. Esto debes tenerlo claro. Si se diseña tu página web, estilo blog, para que haya entradas diárias o semanales, deberás tener en cuenta el trabajo que eso te va a llevar (a tí o a quien designes para tal función). Si la página no tiene movimiento, si no hay tiempo para escribir entradas, … mejor será realizar una página tipo «presencial».

¿Quién va a ver tu página web? ¿Eso influye?

Primero e importante: No es lo mismo realizar una página para un zapatero, que para una tienda de calzado. El que arregla el calzado puede querer una página para que le conozcan en su población y alrededores, ya que serán sus clientes quienes se desplacen a verle. El cliente buscará en Google «quiero arreglar mis zapatos en tal ciudad» . El zapatero quiere aparecer en los resultados de esa búsqueda, de esa ciudad. Al zapatero no le interesa aparecer en la búsqueda de alguien que está en el otro lado del Atlántico, o a 200 km de distancia, porque no van a ser resultados efectivos. Por tanto, en este caso, no importa si el dominio es o no punto com, punto es, punto biz o punto cat, por ejemplo. Lo importante será aparecer como zapatero en esa ciudad en la que das servicio.  Esto es un tipo de página simple, presencial, rápida y más económica (ejemplo)

Siguiendo con el tema, el mismo zapatero, no necesitará crear entradas de forma habitual (como en un blog), ni tampoco tiene que cambiar precios o artículos, como en un catálogo, pero sí podría tener una sección de consejos sobre el cuidado de la piel, el tipo de calzado, de cordones, suelas, etc, …  Secciones similares pueden realizarse al crear la página web, sin necesidad de que haya actualizaciones siguientes. Es un modelo de página con más contenido, más completa, que puede hacerse de forma sencilla, que sea eficaz y sin grandes desembolsos.

De otro modo, la página para una zapatería (como tienda de calzados), sí puede contener, además de los consejos del modelo anterior, un catálogo e incluso, una tienda online. Si va a ser así, si vas a vender tus productos online, el dominio se debe elegir con más meticulosidad, el tipo de página debe tener en cuenta las formas de entrega, plazos, formas de pago, actualizaciones de productos y precios, … Puede hacerse con un catálogo y no tener tienda online, sólo como muestrario de los productos que se pueden encontrar en el establecimiento físico. O al revés, una tienda on-line con productos que sólo están ahí, no en la tienda física (ejemplo).

Algo similar, podría ser para una consulta (salud, dental, medicina, estética, …), o de servicios (abogados, asesores, yoga, servicios deportivos, gimnasio, …) que pueden, de otra forma, hacer un catálogo de productos o servicios (cursos, libros, …), e incluso venderlos.

Esto es una orientación general. Evidentemente, un zapatero puede querer que, en su web, bajo contenido seguro y con base de datos, el cliente pueda conocer el estado de su reparación, tener un chat para solventar dudas o hacer una sección de venta online de plantillas y cordones, pero hablamos de lo más habitual, no de las excepciones.

Dependiendo de si el negocio es local, comarcal, internacional, … será preferible un dominio u otro, un punto com o un punto es, biz, org, net o los cientos que llegan en breve.

La tecnología, el tamaño, plataformas y siglas.

Son muchos los factores a tener en cuenta y, aún así, no es coser y cantar. La tecnología evoluciona tan rápidamente que una web puede estar fuera de juego en poco tiempo, por mil motivos.

Primero, las resoluciones. Hace no tantos años, veíamos las páginas en pantallas de 15 pulgadas, con una resolución de 640 x 480 ppp, después llegaron a estandarizarse las de 17″, las de 19, las resoluciones crecian y las páginas quedaban rodeadas de un lago de nada como fondo. Hoy tenemos el Full HD estandarizado a 1920 x 1080 ppp y un televisor de 42 ya no es enorme, todo lo contrario. El 4K (4096 x 2160) y los televisores de 55-65 son lo habitual en cualquier casa. El 8K ya está en el mercado. La tecnología flash era «lo más» y estaba presente en el 90 y tantos por ciento de los ordenadores de todo el mundo. Hoy ya no existe, no se permite flash en los navegadores y las páginas que quedan no se pueden visualizar. Los móviles más avanzados, eran para llamar, hasta la aparición de las PDA y los primeros teléfonos con Windows Mobile, lentos, pesados y con conectividad exasperante. Los modems dejaron de hacer su sonido característico para ser silenciosos y cada vez más rápidos. Las conexiones adsl de 10mb ya no existen, ahora es fibra y a 300Mb como normal. Las cámaras de fotos comenzaron a ser relegadas por móviles de 3,2 megapixels. Hoy el estándar ya está en los 13 como mínimo, los 20 como normal, los 48 y 108 megapixels como buenos. Las cámaras compactas dijeron adiós. Hace unos años, si veías una web en un móvil es porque eras un impaciente y tenías lo último. Todo el mundo quería ver las páginas en el móvil, pero los móviles no estaban preparados o las páginas no estaban preparadas para los móviles. Hace 3 o 4 años, el diseño web tenía el dilema de hacer una página como siempre o hacer otra más para móviles pero, ¿Para qué móviles? Android, Windows phone, Iphone, …El cliente quiere ver su web en el móvil inteligente (ahora llamado smartphone, que es más cool) y se ha comprado un Iphone o un android con un pantallón de siete pulgadas y 4k. Ninguna web de hace 5 años, se ve bien en un móvil de ahora porque le falta calidad y resolución a las imágenes (a la web). El móvil supera a lo anticuado y nos arrastra irremediablemente a la actualización continuada.

Hace poco que los nuevos estandares comienzan a hacer real la convergencia de la web multiplataforma, la visualización en todo tipo de pantalla. Comienza a ser habitual ver tablets por todos lados, empiezan a verse más contenidos 4K, el dvd se queda en sus bobinas, en un cajón, el Blu-Ray ni se oye, sustituido por pen drives de alta capacidad. Se habla del 8k como el summum de fidelidad visual y todo cambia, otra vez.

Seguidamente, tenemos las plataformas. No sólo un ordenador, tablet o móvil. Añadimos los televisores inteligentes, los proyectores con wifi y android, las pantallas de los coches… y, por supuesto, las marcas de las grandes corporaciones. Google en guerra con Apple, Nokia es un recuerdo y Blackberry desapareció, Sony dijo adiós a Ericsson, eterna guerra de Samsung contra Apple, Xiaomi contra todos, USA contra Huawei, el androide se come la manzana, bocado a bocado (a días) y la manzana sigue creciendo a nivel mundial,  y los diseñadores web, hasta la coronilla de todos. ¿Por dónde íbamos?.

Por suerte, ahora podemos hacer páginas fluídas, adaptables (como la que estás leyendo) y ver tu web en cualquier dispositivo pero eso es hoy y con las páginas de este año (y algunas). Dentro de un año, dos o tres, no sabemos si las tendremos que adaptar a los relojes, a las gafas o si nos implantarán un chip subcutáneo que nos coloque en la retina, via wifi sanguíneo, el contenido deseado. Así que, si deseas tener una página web con buenos resultados, antes de contactar con el profesional que la vaya a hacer, anota qué quieres que muestre, cómo y a quién.

No es que los que diseñamos queramos hacer más y nuevos diseños (que sí queremos) pero al igual que la obsolescencia programada es el pan de cada día de un fabricante, la evolución tecnológica produce daños colaterales que afectan a nuestro trabajo, y a tu web. Por suerte, la tecnología de imagen también avanza para nosotros, los diseñadores. Antes era un dilema entre colocar una imagen con menor resolución para carga rápida o penalizar esa carga con una mejor visualización. Hoy cambiamos los estándares de jpg y las compresiones son mejores, diez veces mejores con webp. Vuelve la animación en la web y gracias a la compresión, la fibra, el streaming y la tecnología para el desarrollo, se pueden crear páginas visualmente atractivas, interactivas y muy completas que destaquen sobre lo habitual.

¿Quién diseña páginas web?

Podríamos hacer una encuesta para ver quién acierta y, aunque es una perogrullada, muchos lectores fallarían. La empresa de informática, el hijo de mi vecino del 3º que es muy espabilado para su edad, la copistería de la esquina, el compañero de trabajo de mi mujer, que arregla las impresoras, mi amigo el decorador y otras respuestas de similar talante, no son respuestas válidas.

De entrada, el zapatero arregla zapatos, la floristería hace ramos, el decorador, eso, decora, el informático arregla ordenadores y dentro del área de la imagen, la copistería hace fotocopias, la imprenta imprime los diseños que hace un diseñador gráfico, las agencias de diseño web, hacen diseño web. El diseño web tiene un componente de programación y otro de diseño gráfico (y podríamos seguir con márketing, publicidad, SEO, redes sociales, …). Sea un diseñador freelance o una agencia, elije correctamente.

Dentro de esa elección va un aviso. Igual que te puedes comprar una aguja e hilo especial y un soporte para arreglar zapatos, no serás ni una cuarta parte de eficaz que un zapatero, te hará ilusión, lo harás con ganas, te harás daño, acabarás poniéndote unos zapatos remendados que terminarás tirando (junto al dinero de la inversión) o llevándoselos al zapatero que te dirá que, con tu «apaño» no se puede hacer nada. Si crees que una empresa de telefonía o una de fabricatupropiaweb te va a hacer la página que necesitas con unas plantillas y tú la completas fácilmente, el error es de cajón. Zapatero a tus zapatos.

Ten en cuenta que vas a hacer la página web que muestra qué es y qué hace tu empresa. Podrá ser más o menos cara, menos o más compleja, irresistiblemente atractiva o normalita pero, que esté bien hecha según los estándares de hoy, los de mañana ya los conoceremos. Es la imagen de tu empresa, la tuya propia.